sábado, 10 de agosto de 2013

Deuda



es.paperblog.com

Hemos visto en otro post como las entidades de crédito pueden crear dinero de la nada a través del mecanismo de la deuda. Hasta aquí todo podría parecer fácil, pero en este esquema falta algo. Es evidente que para crear deuda no basta con la voluntad del banco que la crea. Se necesita un elemento más, concretamente un incauto que se endeude.

Ahora explicaré donde se han ido encontrando estas masas de desinformados deudores, y empezaréis a entender muchas cosas que han pasado desde los años 70. En dicho período Usamérica abandonó el patrón oro (no queda un gramo en Fort Knox), para emprender una larga carrera de desafueros que le permitieran pagar su factura energética. La víctima elegida fue Latinoamérica. Se endeudó a estos países utilizando a sus pútridas pseudoélites dirigentes corruptas, que cobraron sus correspondientes mordidas a cambio de someter a sus ciudadanos a la eterna esclavitud de la deuda (en aquéllos años casi todos ellos estaban sometidos a férreas dictaduras, aunque con regímenes formalmente democráticos también se puede hacer, pronto lo veremos). A todos estos “patriotas” (clases adineradas iberoamericanas) te los encuentras dándose la gran vida en Londres y Nueva York, consumiendo desaforadamente productos de lujo que no pueden permitirse ni los residentes locales, ciudadanos de un Estado con salarios medios mucho más altos. Curiosamente lo que más ves son argentinos (el país más endeudado debe tener la pseudoélite más corrupta).

¿Han limitado los escualos sus fechorías a América del Sur? No, claro que no. Ahora os voy a enseñar de donde viene la delicada situación de los PIIGS europeos. Durante los años 90 del pasado siglo Alemania necesito mucho dinero para dinamizar económicamente sus Lander orientales (para financiar la reunificación, vamos). ¿Qué hicieron sus bancos? Pues lo mismo que los americanos en los 70, pero con Irlanda y los países del Mediterráneo, especialmente con Grecia. El resultado fue (burbuja mediante) idéntico al ya visto en Latinoamérica. Élites corruptas recogieron las mordidas de la operación (en el estado español ya sabemos a qué sobres fueron) y los demás nos quedamos con pisos que valen la mitad del valor de la hipoteca, y endeudados para siempre.

Nos han engañado, y tenemos derecho a no pagar una deuda que, por mucho que hayamos consentido, se ha creado a través de mecanismos ilegítimos que han alterado el precio de las cosas (la labor de las tasadoras controladas por las entidades financieras fue particularmente deleznable). En definitiva dicha deuda (pública y privada) no es otra cosa que una estafa (el estafado siempre consiente, pero su voluntad está viciada). La solución, insisto, no es otra que no pagarla, al menos en una buena parte. Claro que para esto hay que tener mucho arrojo. Nos amenazarán con el infierno, pero hay que aguantar. 

Examinar las implicaciones macro de no pagar la deuda es una labor compleja, además de comprometida y algo peligrosa. Tal vez requiera de otro post. Dependen de la forma jurídica que adopte el impago y de decisiones colaterales de gran trascendencia política y económica. Es evidente que cuantos más países se sumen a la iniciativa más livianas serán las consecuencias, y mayor la agonía de los acreedores usurarios, que no tendrán otra alternativa que aceptar un compromiso. Evidentemente habrá perjudicados (corbatas Hermes Goirigolzarri ya nos lo ha advertido, por la cuenta que le trae). Pero debemos quedarnos con una cosa. Perderán más quienes más tienen (ver Chipre), y ya va siendo hora de que sean éstos los que paguen el pato.

Saludos,

Calícrates

No hay comentarios:

Publicar un comentario